3/6/10

Ovejas y Leones...

Música fuerte para ahogar los aullidos de su corazón. Ella está sentada sola, con lágrimas en sus ojos, las cuales no quiere derramar. No quiere volver a llorar por ese amor a medias. Cierra los párpados con fuerza, sacude la cabeza, quiere gritar. Pero por más que intente lo contrario, los recuerdos vuelven a estallar en su mente...
Sábado a la noche. Ella es una más entre las ovejas disfrazadas del lugar; ese lugar en donde todos, por medio de los disfraces, podían dejar salir lo que eran en realidad. Baile, música, frenesí. Máscaras de por medio. Ovejas y Leones. Cada oveja tiene claro que los leones no son cosa de juego. Son peligrosos, capaces de devorar sus corazones y seguir con el de la siguiente oveja sin ningún remordimiento. Pero ellas también saben que los ojos y las palabras de los leones son hipnóticos. No deben caer en su trampa, por eso siempre se mantienen lo más lejos posible. Pero hoy, en el baile de disfraces, todo está permitido. Las ovejas pueden acercarse a los leones, siempre y cuando cuiden sus corazones.
Comienza el frenesí, pareciéndose a las antiguas fiestas en honor al dios Baco. Leones y ovejas se mezclan, disfrazados. Las ovejas temen y tratan de disimularlo; los leones huelen su miedo y se entusiasman. Más de uno está esperando devorar el corazón de una de ellas. Las horas pasan, y uno de los leones ha elegido a su presa: una oveja resignada, con expresión triste. Se le acerca lentamente, tratando de no asustarla. La oveja lo mira a los ojos, y entonces el león advierte: no debe subestimar a esta oveja, la fuerza de su corazón reside en su mirada. A medida que se acerca, el poder oculto de la oveja sorprende al león. Este, entusiasmado, comienza su cacería. Pero la oveja no es tonta. No se deja seducir esa noche, no quiere que su corazón sea devorado por ese león de ojos almendrados. Una y otra vez, el león es rechazado.
La noche termina. Pero el león desea a ESA oveja. La busca, la busca; la encuentra. La oveja se sorprende. Cautelosa, mira duramente al león. Pero este parece amable, incluso tierno. Ella deja que se acerque. Hablan, se miran, se observan detenidamente. Cada uno intenta comprender las intenciones del otro. Los días pasan, las charlas se hacen rutina. Lentamente, el león va ingresando en la vida de la oveja. Ella se da cuenta, pero no puede evitarlo. El león la ha hipnotizado, y ella sabe que en algún momento su corazón desaparecerá entre sus garras. Lo que la oveja no sospecha, es que ella también ha ingresado en la vida del león. Él no puede reprimir sus instintos de cazador, pero no quiere devorar de una vez el corazón de la oveja que lo ha cautivado, que le ha entregado su bien más preciado sin pensarlo dos veces.
El tiempo pasa, y la oveja se pregunta cuando sucederá lo inevitable. Quiere que suceda, porque sabe que si la espera es larga, la despedida será dolorosa. El león lucha y lucha, el corazón de la oveja es algo que quiere preservar, pero su instinto es más fuerte, y lentamente devora el corazón. Pero no lo hace de golpe. Él se da cuenta que la oveja también ha estado devorando su corazón sin darse cuenta; ahora el león es parte de ella. Pero la oveja no lo sabe, y sufre. Ella está segura que el león está esperando devorar su cálido corazón para ir detrás de otra oveja, y repetir el proceso. 
Y entonces, ambos se encuentran en una encrucijada. La oveja lo único que desea es dar todo su corazón al león, y que este conserve al menos, en sus recuerdos, una parte de todo lo que ella le dio. El león, por su parte, desea conservar a la oveja consigo; pero sabe que es imposible, su instinto lo hace desear los corazones de otras ovejas. Ambos sufren, y no saben que hacer.
De repente, la oveja lo entiende. Se enamoró del león. Es algo más que hipnotismo... Ella lo ama. Y se da cuenta que el león nunca podrá devorar su corazón por completo; siempre quedará su recuerdo cuando el se vaya tras otra oveja. Y ella está segura: el león no la ama. 
El león lo entiende también, y quiere darle todo de sí a la oveja; para que se sienta feliz mientras dure su tiempo junto a él. Pero no sabe si la ama. Y si lo sabe, la oveja ni siquiera lo sospecha. Ella lo único que desea es ser feliz. ¿Y saben una cosa? La oveja es feliz amando al león, aunque sea un amor a medias, un amor semi-oculto. Y a pesar de todo, la oveja está decidida a darle su corazón al león, para que él lo devore.

Y así termina la historia. Nuestra oveja ha aceptado el destino que ella misma se ha designado. Hará feliz al león todo el tiempo que él lo considere necesario; y ella será feliz al mismo tiempo. Y hará todo lo posible para que su corazón no se termine nunca, así el león no tendrá que salir a buscar el de otra oveja...


 Y a pesar de lo que opine esta oveja, no siempre es saludable enamorarse de un león...

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