30/4/14
17/4/14
Me tomó la cara con las manos, y acercándome a sus labios me besó. Tomando el pañuelo suavemente, vendó mis ojos, haciendo eco del permiso de mi Amo para privarme de sentidos. La habitación se volvió infinita, escuchaba todo lo que sucedía a mi alrededor. El inconfundible sonido de los tacos de las Amas presentes, pequeños azotes provenientes de la otra habitación, charlas inconstantes que se acercaban y se alejaban conforme pasaban los minutos. De pronto sentí el roce de un filo cerca de mi pecho, y el frío de la hoja me hizo estremecer. Una, dos, tres caricias punzantes; besos perdidos y piel pálida que se volvía negra al ser liberada de las mordidas que la mantenían prisionera. El cierre de mi corset bajó suavemente y lo mismo sucedió con el corpiño. Mi respiración agitada delató mi estado de nerviosismo, generado ante la inexperiencia de la expocisión. Muñecas atadas juntas, manos detrás de la cabeza, los pechos expuestos a merced de la mujer a la que había sido entregada. Más besos y mordidas; el filo helado paseando por mis pezones hinchados, descendiendo hacia el estómago, volviendo a subir por mi garganta y desviándose hacia mi espalda amplia. Manos fuertes tomaron mi cabello y lo tiraron hacia atrás, dejando a la vista mi collar de cuero y mi boca entreabierta de placer. Una lengua inquieta envolvió uno de mis pezones y me hizo gemir suavemente, la succión se hizo más intensa hasta que dejé escapar un pequeño grito. Mis ojos seguían vendados, maximizando cualquier acción sobre mi sensible piel. Sentí una pequeña mano acariciar suavemente mi pecho libre, haciendo que se hinchara aún más. Mi respiración se volvía cada vez más intensa, rápida, entrecortada. Ella era dura y delicada a la vez. Me sentía derretir a cada instante que pasaba. Mis pechos fueron liberados, sus labios tomaron los míos con ansiedad mientras sus manos comenzaban a recorrer mi vientre en forma errante. Subían, bajaban, acariciaban mis piernas, me levantaban delicadamente la minifalda, pero sin acercarse a mi cada vez mas húmedo rincón. Mis caderas se mecían involuntariamente buscando ese contacto tan deseado, hasta que finalmente llegó. Mi boca se abrió en un gemido intenso, mi cuerpo respondió inmediatamente a las caricias y se movió pidiendo más. Las mismas se hicieron más intensas y profundas, el ritmo aumentaba junto con mi humedad, mi respiración y mis suspiros jadeantes y entrecortados. Mis piernas, temblorosas, se separaban cada vez más, permitiéndole a Ella un mejor acceso a mi interior resbaladizo. Perdí la noción del tiempo, de la habitación, de la gente que me rodeaba, del lugar donde todo esto sucedía; sólo pensaba en Ella que me besaba y estiraba mis labios con sus dientes, en su mano que segundo a segundo adquiría mayor velocidad, más rápido, más... El grito final surgió de mi garganta, sentí el calor del orgasmo invadirme y recorrerme el cuerpo con estremecimientos que seguían el ritmo de sus dedos, aún dentro de mí. Unos pocos movimientos más me dejaron extenuada. Un débil pero sincero "gracias" salió de mis labios. Me sonrío y lamió mi boca hinchada. Suavemente nos separamos; me desató, me quitó el pañuelo de los ojos y me volvió a vestir. Sus brazos me envolvieron y un beso dulce marcó el final del juego... de ese juego. Sus ojos me susurraron pícaramente que pronto estaría lista para continuar.
Segunda parte.
Manos contra la pared, piernas separadas, espalda inclinada, cola hacia afuera. Corset puesto, pechos al aire. Mi ropa interior descendió hasta mis tobillos y se perdió fuera de mi vista. Mordidas en los hombros, dedos apretando mis pezones, manos tirando de mi cabello hacia atrás. Ella me tenía totalmente expuesta, desde su posición podía utilizarme como quisiera; cualquiera que entrara en la habitación podía verme tal como me veía Ella. Susurraba palabras en mi oído que me hacían vibrar, sus uñas recorriendo mi cuerpo marcaban delgadas líneas rojas que se perdían en la oscuridad. Me acariciaba tiernamente para luego pasar a una presión firme y decidida. Alternaba mordidas, lamidas y besos a su antojo. Tanta exposición resultaba nueva para mí, pero no podía detenerme en eso, Ella ocupaba todos mis pensamientos. Sus dedos recorrieron mis piernas, separándolas aún más, presionando contra mi, buscando el lugar preciso donde entrar. Lo encontraron rápidamente, se hundieron, se movieron. Gemí, cerré los ojos, la sentí entrar y salir, explorándome una y otra vez, ansiosa, profundamente. Me escuchaba gemir y su penetración se hacía más dura, fuerte, rápida. Mi cabeza golpeaba contra la pared donde me apoyaba, pero no le presté atención. En pocos minutos me hervía la sangre, mi piel brillaba debido al calor, los gemidos se convirtieron en gritos y Ella me provocó el orgasmo en cuestión de segundos. Éxtasis, estremecimiento, calor, sensibilidad, todo se multiplicó. Me acarició un momento más y, dándome un pequeño apretón, me dejó volver a vestirme, entregándome con una risita mi ropa interior perdida. Sonreí con Ella, y la besé de nuevo, demostrándole lo mucho que había disfrutado la atención que me regalaba. Me llevó de la mano hacia afuera de la habitación, y me dejó sentada en un pequeño banco, con los ojos cerrados, plena y feliz.
Tercera parte.
Mis ojos caían pesados de sueño a pesar de ser temprano en la madrugada. Las sesiones habían terminado y todos charlaban cómodamente en la habitación. Me senté en la cama dispuesta a descansar hasta la hora de partir, hasta que Ella se me acercó y me susurró al oído; "sentada ahí, corrés peligro". Le sonreí somnolienta, invitándola a hacer lo que le pasara por la mente. Me besó, me acarició el cabello, me arañó los brazos con suavidad. Se arrodilló delante de mí y me separó las piernas, mi cuerpo reaccionó instantáneamente a sus dedos ya conocidos. Pasados unos pocos segundos, me levantó, me hizo arrodillar sobre la cama y empezó a jugar de nuevo conmigo. Su Ama estaba acostada a pocos centímetros, nos observaba, escuchaba mis gemidos complacida. Muchas personas nos rodeaban en la habitación, conversaban mientras miraban nuestro juego con curiosidad y excitación. Ella conocía ya mis reacciones y se aprovechaba de eso, manejaba la velocidad de sus dedos al ritmo de mi respiración. Mi cuerpo, aunque cansado, no se negó a los placeres que Ella prometía y en minutos logró llevarme al éxtasis de nuevo, gimiendo, sin importarme la gente que nos miraba y sonreía, ajena a todo lo que no fuese Ella y su manera de tocarme, de besarme, de lograr que me entregue sin reservas. Con unas leves palmaditas se separó de mi y se sentó en la cama, con las piernas extendidas y la espalda apoyada en la pared. Gateando y totalmente relajada, me acomodé y apoyé mi cabeza en sus piernas, sonriendo. Ella me acarició el cabello suavemente, llenándome de mimos y sumiéndome en un limbo de placeres nuevos y cumplidos, dejando la puerta abierta para próximos encuentros.
La noche terminaba y debíamos partir cada una en diferentes direcciones. Me besó, dándome las gracias que debían ser transmitidas a mi Amo por haberla dejado jugar conmigo. Nos sonreímos mutuamente, sabiendo que nuestra amistad recién había comenzado esa noche. Al verla desaparecer con su Ama, me miré disimuladamente la espalda, esperando encontrar un par de alas. Tenía la certeza de que Ella me había hecho volar.
6/4/14
8/1/13
6/1/13
23/11/10
28/7/10
29/6/10
Se cuenta que hace muchísimo tiempo el emperador de un país muy rico y poderoso murió y dejó a su joven heredero como nuevo gobernante. Este nuevo emperador era muy impetuoso y por medio de sus allegados se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, que tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino; y la mandó traer ante su presencia.
Cuando esta poderosa bruja llegó, el joven emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique, y lo llevara ante la que sería su esposa ; la bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir el hilo, perseguida muy de cerca por el joven emperador y su corte. Esta busqueda los llevó hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos.
Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo : “Aqui termina tu hilo rojo". Pero al escuchar esto, el joven e impetuoso emperador enfureció, creyendo que todo era una burla de la bruja. Empujó a la campesina, que aún llevaba a su pequeña bebé en los brazos y la hizo caer, logrando que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza por intentar burlarse de esa manera de él. El emperador, muy molesto, regresó a su castillo y luego de un tiempo, olvidó todo el asunto, pues ya había castigado a la bruja quitándole la vida.
Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse, y para este fin, su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso que tenía dentro de su mismo ejército, pues le daría estabilidad a su reino. Esta idea no le pareció mal al emperador, pues sabía que este general era muy querido y respetado por todo su pueblo, y además su hija tenía fama de ser muy joven y hermosa.
Luego de todos los preparativos, llegó el día de la boda y el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente.
Al llegar al altar, el emperador debía levantarle el velo y ver por primera vez este hermoso rostro… que tenía una cicatriz muy peculiar en la frente...
"Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, de lugar, a pesar de las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse."
14/6/10
Hasta aquí llegó mi final feliz. Vamos a hablarlo, no es que estemos muertos; ¿Fue algo que hice? ¿Fue algo que tú dijiste? No me dejes aquí, en esta ciudad tan muerta, sostenida tan alto con este hilo tan débil. Fuiste todo lo que creí que eras, y lo que creí que podríamos ser... Fuiste todo lo que anhelaba, fuiste lo que suponíamos que debíamos ser, pero lo perdimos. Todos los recuerdos tan cercanos se desvanecen, todo este tiempo estuviste fingiendo... Hasta aquí llegó mi final feliz.
Tú tienes tus tontos amigos, yo se lo que dicen. Te dicen que soy difícil, rara; pero ellos también lo son... Ellos no me conocen, ¿acaso te conocen a tí? Todo lo que me escondiste, toda la basura que hiciste, fue demasiado para mi final feliz. Fuiste todo lo que yo quería, fuimos el uno para el otro, pero lo perdimos. Todos los recuerdos se desvanecen... Todo el tiempo estuviste pretendiendo demasiado para mi final feliz.
Es lindo saber que estuviste allí, gracias por actuar como si te importara, y hacerme sentir que era la única... Es lindo saber que lo tuvimos todo, gracias por mirar como me caigo, dejándome saber que terminamos... Él era todo lo que yo deseaba, éramos el uno para el otro, pero los recuerdos dulces se desvanecen... Hasta aquí llegó mi final feliz.
3/6/10
Música fuerte para ahogar los aullidos de su corazón. Ella está sentada sola, con lágrimas en sus ojos, las cuales no quiere derramar. No quiere volver a llorar por ese amor a medias. Cierra los párpados con fuerza, sacude la cabeza, quiere gritar. Pero por más que intente lo contrario, los recuerdos vuelven a estallar en su mente...
Sábado a la noche. Ella es una más entre las ovejas disfrazadas del lugar; ese lugar en donde todos, por medio de los disfraces, podían dejar salir lo que eran en realidad. Baile, música, frenesí. Máscaras de por medio. Ovejas y Leones. Cada oveja tiene claro que los leones no son cosa de juego. Son peligrosos, capaces de devorar sus corazones y seguir con el de la siguiente oveja sin ningún remordimiento. Pero ellas también saben que los ojos y las palabras de los leones son hipnóticos. No deben caer en su trampa, por eso siempre se mantienen lo más lejos posible. Pero hoy, en el baile de disfraces, todo está permitido. Las ovejas pueden acercarse a los leones, siempre y cuando cuiden sus corazones.
Comienza el frenesí, pareciéndose a las antiguas fiestas en honor al dios Baco. Leones y ovejas se mezclan, disfrazados. Las ovejas temen y tratan de disimularlo; los leones huelen su miedo y se entusiasman. Más de uno está esperando devorar el corazón de una de ellas. Las horas pasan, y uno de los leones ha elegido a su presa: una oveja resignada, con expresión triste. Se le acerca lentamente, tratando de no asustarla. La oveja lo mira a los ojos, y entonces el león advierte: no debe subestimar a esta oveja, la fuerza de su corazón reside en su mirada. A medida que se acerca, el poder oculto de la oveja sorprende al león. Este, entusiasmado, comienza su cacería. Pero la oveja no es tonta. No se deja seducir esa noche, no quiere que su corazón sea devorado por ese león de ojos almendrados. Una y otra vez, el león es rechazado.
La noche termina. Pero el león desea a ESA oveja. La busca, la busca; la encuentra. La oveja se sorprende. Cautelosa, mira duramente al león. Pero este parece amable, incluso tierno. Ella deja que se acerque. Hablan, se miran, se observan detenidamente. Cada uno intenta comprender las intenciones del otro. Los días pasan, las charlas se hacen rutina. Lentamente, el león va ingresando en la vida de la oveja. Ella se da cuenta, pero no puede evitarlo. El león la ha hipnotizado, y ella sabe que en algún momento su corazón desaparecerá entre sus garras. Lo que la oveja no sospecha, es que ella también ha ingresado en la vida del león. Él no puede reprimir sus instintos de cazador, pero no quiere devorar de una vez el corazón de la oveja que lo ha cautivado, que le ha entregado su bien más preciado sin pensarlo dos veces.
El tiempo pasa, y la oveja se pregunta cuando sucederá lo inevitable. Quiere que suceda, porque sabe que si la espera es larga, la despedida será dolorosa. El león lucha y lucha, el corazón de la oveja es algo que quiere preservar, pero su instinto es más fuerte, y lentamente devora el corazón. Pero no lo hace de golpe. Él se da cuenta que la oveja también ha estado devorando su corazón sin darse cuenta; ahora el león es parte de ella. Pero la oveja no lo sabe, y sufre. Ella está segura que el león está esperando devorar su cálido corazón para ir detrás de otra oveja, y repetir el proceso.
Y entonces, ambos se encuentran en una encrucijada. La oveja lo único que desea es dar todo su corazón al león, y que este conserve al menos, en sus recuerdos, una parte de todo lo que ella le dio. El león, por su parte, desea conservar a la oveja consigo; pero sabe que es imposible, su instinto lo hace desear los corazones de otras ovejas. Ambos sufren, y no saben que hacer.
De repente, la oveja lo entiende. Se enamoró del león. Es algo más que hipnotismo... Ella lo ama. Y se da cuenta que el león nunca podrá devorar su corazón por completo; siempre quedará su recuerdo cuando el se vaya tras otra oveja. Y ella está segura: el león no la ama.
El león lo entiende también, y quiere darle todo de sí a la oveja; para que se sienta feliz mientras dure su tiempo junto a él. Pero no sabe si la ama. Y si lo sabe, la oveja ni siquiera lo sospecha. Ella lo único que desea es ser feliz. ¿Y saben una cosa? La oveja es feliz amando al león, aunque sea un amor a medias, un amor semi-oculto. Y a pesar de todo, la oveja está decidida a darle su corazón al león, para que él lo devore.
Y así termina la historia. Nuestra oveja ha aceptado el destino que ella misma se ha designado. Hará feliz al león todo el tiempo que él lo considere necesario; y ella será feliz al mismo tiempo. Y hará todo lo posible para que su corazón no se termine nunca, así el león no tendrá que salir a buscar el de otra oveja...
Y a pesar de lo que opine esta oveja, no siempre es saludable enamorarse de un león...
14/5/10
En todas las lenguas y religiones del mundo hay un mismo dicho:
30/4/10
La dolorosa despedida. Esas palabras que a uno le dicen, y nunca sabemos si son ciertas o no. Nos encontramos mirando al otro de frente, suplicando por que sean infundadas nuestras sospechas del final. Pero al mirarlo, leemos en sus ojos el rechazo, la frialdad. Esos ojos que un día mostraron tanto amor, tanta ternura... Ahora solo muestran la irrefutable decisión de marcharse y no volver a vernos. Leemos en sus gestos que no vamos a poder tocar esa piel fría nunca mas, que se alejará de nosotros para siempre. Cuando escuchamos por fin las palabras salir de sus hermosos labios, nos negamos a creerlas. Queremos buscarle el sentido oculto, leer entre líneas... pero no hay nada que leer. Las palabras son claras. Adiós, adiós. Te prometo que será como si yo no hubiese existido. Esto es lo mejor para ti.
Nos quedamos helados. ¿Lo mejor para mí? pensamos. No, esto no puede ser cierto. Quédate conmigo, no te vayas. Por favor, no puedo vivir sin ti. Por favor, por favor... Pero las palabras son en vano. El ya no está alli. Sentimos como el dolor empieza a abrumarnos. Caminamos dentro de la bruma de nuestros pensamientos, intentando seguirlo. Caminamos y caminamos, a pesar de tener la certeza de que nunca regresará. Nos sentamos en el primer lugar que encontramos, y entonces el dolor nos embarga. Un filoso corte nos desgarra el corazón. Caemos, decididos a morir desangrados por ese amor frustrado. El tiempo pasa deprisa. No sabemos cuanto ha transcurrido desde el anochecer de nuestros días, desde ese fatídico día en que el sol se fue con el, dejándonos en la oscuridad.
Entonces, alguien nos encuentra. ¿Que ha pasado? pregunta. Se ha ido, se ha ido. Es lo único que logramos contestar... Comenzamos de nuevo la rutina de nuestros días. Nos obligamos a no recordar. Preferimos el aturdimiento, la sensación de arrastrarnos de acá para allá sin una verdadera razón para existir. ¿Que es lo mejor para nosotros? Algunos dicen que la memoria es un colador. El tiempo nos cura todas las heridas. Pero no conseguimos olvidar. Pasan días, meses, años. ¿Quien puede olvidar el sonido tintineante de su risa, que tan pocas veces escuchamos? ¿Quien puede olvidar sus caricias en el pelo a la hora de dormir? ¿Quien puede olvidar sus enojos, sus miradas frías, sus palabras hirientes? ¿Quien puede olvidar sus ojos, el contacto con sus manos heladas, las yemas de sus dedos secando una de nuestras repetidas lágrimas? No podemos. Es inevitable, cada día lo recordamos mas, y rogamos que vuelva a nuestro lado. Continuamos con nuestra vida, desgarrados por ese dolor interno.
Y así seguimos, prohibiéndonos recordar, pero condenándonos a no olvidar...
Yo se que algún día mi despedida llegará. Y sufriré, y lloraré, y me desgarraré. Pero por mas que lo sepa, no puedo prepararme para ello. No puedo imaginar un sólo día sin saber de el. El dolor es enorme, me golpea en el pecho y me deja sin aire. Lucho contra el, sabiendo que ese día aun no ha llegado. Pero no puedo olvidar que en algun momento llegará. Y entonces, como la protagonista de mi libro, rogaré en silencio que el vuelva a mi lado... Que todo el dolor pasado algún día será recompensado...
12/1/10
Nunca debí pensar,
Que en tu corazón
Estaría nuestro hogar...
Así que no lo haré.
Aprenderás a odiarme
Pero aun me llamarás amor...
"Oh amor..."
Así que mejor llámame por mi nombre,
Y salva tu alma;
Antes de que llegues demasiado lejos,
Antes de que nada más se pueda hacer.
Tratarás de adivinar
Cuando yo mienta en el final...
No soy de los que consiguen sostener
Una lucha en su interior;
En este maldito mundo...
Me dices que me quede...
Tu me dices "Quedate..."
Es una cosa que he sabido
Desde que me puse mi abrigo para irme...
Supe que estaba equivocado...
Tú estás afuera sosteniéndome,
Diciendo, "Oh por favor
Estoy enamorada,
Estoy enamorada"
Niña, salva tu alma
Vamos, salva tu corazón.
Antes de que llegues demasiado lejos
Antes de que nada más se pueda hacer.
Porque sin mi, lo tienes todo.
Así que sostente.
Sin mi lo tienes todo, así que sostente.
Sostente, sola.
8/1/10
Mira bien, nunca voy a ser una mujer ideal, una buena hija... No sabré tal papel jamás tomar... Ahora se que al demostrar quien realmente soy gran dolor podría causar... ¿Quién es la que veo ahi? Su mirar esta fijo mi, pero en mi reflejo no la reconocí... No puedo continuar esta gran falsedad, ¿Cuando en mi reflejo me veré en verdad? Algún dia mi verdadero yo... se reflejará.
5/1/10
31/12/09
30/12/09
En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita. "Me permite ver esa taza?", preguntó la Señora, "nunca he visto nada tan fino como eso!"
En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar.
La tacita le comentó: "Usted no entiende! Yo no siempre he sido esta
taza que usted está sosteniendo! Hace mucho tiempo yo sólo era un
montón de barro amorfo.
Mi creador me tomó entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: "Por favor!! Ya déjame en Paz!".
Pero sólo me sonrió y me dijo: "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo. "
Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor! Me pregunté por qué mi creador querría quemarme, así que toqué la puerta del horno. A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi creador que me decían: "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
Finalmente se abrió la puerta. Mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara. "Así está mucho mejor!" me dije a mí misma, pero apenas y me había refrescado cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintándome.
El olor de la pintura era horrible! Sentía que me ahogaría! "Por favor detente!" le gritaba yo a mi creador, pero él sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía "Aguanta un poco más,
todavía no es tiempo."
Al fin dejó de pintarme; pero esta vez me tomó y me metió nuevamente a otro horno! No era un horno como el primero, sino que era mucho más caliente! Ahora sí estaba segura que me sofocaría! Le rogué y le imploré que me sacara! Grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba diciendo "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
En ese momento me di cuenta que no había esperanza!
Nunca lograría sobrevivir a ese horno!
Justo cuando estaba a punto de darme por vencida se abrió la puerta y mi creador me tomó cariñosamente y me puso en una repisa que era aún más alta que la primera.
Allí me dejó un momento para que me refrescara. Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: "Mírate! Esta eres tú!"
Yo no podía creerlo! Esa no podía ser yo! Lo que veía era hermoso!
Mi creador nuevamente me dijo: "Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos, pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado.
Sé que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado.
También sé que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color.
Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras.
Ahora tú eres un producto terminado! ¡Eres lo que yo tenía en mente cuando te comencé a formar!"
"Tu eres una tacita en las manos del alfarero: Confíate en sus manos, aunque muchas veces no comprendas por que permite tu sufrimiento."

























